miércoles, 2 de enero de 2013

Pablo Neruda

Estoy cansado, todas las hojas caen, mueren. Caen, mueren los pájaros. Caen, mueren las vidas. Caen, mueren las llamas en la noche infinita. Mi voz arde en los vientos, mi voz que cae y muere. Cansado. Estoy cansado. Huye. Aléjate. Extínguete. Mi alma debe estar sola. Debe crucificarse, hacerse astillas, rodar, verterse, contaminarse sola, abierta a la marea de los llantos, ardiendo en el ciclón de las furias, erguida entre los cerros y los pájaros, aniquilarse, exterminarse sola, abandonada y única como un faro de espanto.